
martes, 19 de julio de 2011
Método Kaizen y Occidente

miércoles, 13 de julio de 2011
El arte de jugar a vivir

El ARTE DE JUGAR A VIVIR
“Si no ves la luz al final del túnel comparte una linterna... O consigue una.... donde haya"
Cuando pensamos a qué dedicar nuestra vida, qué deberíamos emprender, qué trabajo hacer para ser honesto en el camino; a menudo aparece un brainstorming inconsciente y no evocado de imágenes, sensaciones, sonidos... en fin; algo parecido a cual cocido de la abuela en plena ebullición.
En ocasiones buscamos herramientas que nos ayuden a tener la certeza de estar en el camino adecuado, buscamos y buscamos hasta a veces terminar exhaustos y sin respuestas. Hay personas atrevidas que te dan consejos directos, otras más comedidas intentan empatizar de manera somera y diplomática, pero en definitiva el caos se mantiene en tu coco, y no sólo no ves la luz al final del túnel (aunque te presten la linterna), sino que con tanto consejo, orientaciones "absolutas y certeras", lo que terminas es casi al borde del colapso, donde no hay gelocatil que lo calme.
La respuesta en cualquier caso, está en nosotros... en buscar la serenidad, en recuperar esa intuición que progresivamente hemos estado ignorando como si no fuera parte nuestra, como si fuera un anexo de moda en las últimas tendencias de meditación, chi kun, tai chi... o cualquier neo tendencia. Si somos capaces de incorporar el silencio, la FE en nosotros como seres perfectos, nuestro tiempo y espacio sagrado, seguramente dejaríamos que la INTUICIÓN a la que a menudo volvemos la espalda, sea la que nos guíe hacia esos objetivos existenciales, que nos permitirán encontrar la excelencia; la felicidad en definitiva.
Pero el arte de creer en nosotros, de recuperar ese espacio, de ser felices como seres humanos, debe trascender a lo banal, para dar paso a "eso" que nos hace ser seres perfectos e incorporar el amor incondicional a nuestras vidas.... ese es el trabajo perfecto, la vida deseada, la felicidad en estado puro...
En definitiva, todo lo que configura ese camino, el conjunto de esas vivencias, la fe que nos mueve... el movimiento por tanto, es el lugar donde reside el quid de la cuestión... No es el punto de llegada, el final, lo verdaderamente importante... sino el camino, y sobre todo el caminar... las personas que nos tornamos en ese proceso.... eso es lo que configura ese estado de tanto anhelo e inquietud para la humanidad, y que tan a mano tenemos, pero pocas veces tenemos tiempo para percibir, y vivir con plenitud... Hoy podría ser un buen momento para empezar a incorporar en nuestra vida con Conciencia y Consciencia, por qué no?
martes, 12 de julio de 2011
Amigos y nadie más, el resto la selva. Jorge Guillén

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento
y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso
a mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor.
La negligencia
las vanidades
los temores
y las dudas
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con el
la más violenta tempestad,
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón…
A mis amigos les adeudo algún enfado
que pertubara alguna vez
nuestra armonía
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por…
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Las 7 virtudes del Monje que vendió su ferrari
El monje que vendió su ferrari

1.- Regla del 21: Crear los hábitos durante 21 días seguidos
2.- Practicar los 10 rituales de la vida radiante: Reglas para el Kaizen
2.1 Soledad / Silencio
2.2 Fiscalidad / Poder del cuidado físico
2.3 Regla del Saber abundante (ser alumno de la vida)
2.4 Leer todos los días por lo menos media hora
2.5 Regla de la reflexión personal /introspección
2.6 Regla del despertar anticipado (con el sol)
2.7 Regla de la música radiante (oir todos los días por lo menos media hora de música)
2.8 Regla de la palabra hablada (medir las palabras que se dicen)
2.9 Regla del caracter congruente con los principios de : Laboriosidad, Humildad, Honestidad, Paciencia y Coraje.
2.10 Regla de la Simplicidad/Vivir - hacer la vida sencilla
3.- Vivir con disciplina: Mantras, visualizar, voto de silencio...
4.- Regla del 20:
4.1 Sólo el 20% de lo que haga influye sobre mi calidad de vida
4.2 Respetar el tiempo propio
4.3 Tener el coraje de decir NO
5.- Servir desinterasadamente a los demás
6.-Practicar cada día actos de bondad, dar a quienes lo piden y cultivar relaciones ricas
LA FELICIDAD ES UN VIAJE NO UN DESTINO. Empieza a vivir cada día como si fuera el último. SABOREAR EL VIAJE: - Vivir la infancia de los hijos - Practicar la gratitud y sobre todo.... CULTIVAR EL PROPIO DESTINO
viernes, 8 de julio de 2011
El Bambú y la Paciencia

Quiero compartir este cuento que habla de la importancia del desarrollo de la paciencia, que como mil veces diría mi inolvidable y amada Maruja: es la madre de la Ciencia!!. Así que como es una herramienta de vida inestimable… Espero que os guste!!
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, tirando de ella con el riesgo de echarla a perder, gritándole con toda tus fuerzas e ímpetu: ¡Crece, de una vez por todas!.
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente y con todo tu cariño.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, hasta tal punto que el cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas... ¡¡¡ la planta crece más de 30 metros¡¡¡¡ ¿Y ha tardado sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que necesitó siete años y seis semanas en crecer y desarrollarse al ritmo necesario.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que por supuesto, éste requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que se mantienen en forma perseverante y coherente, y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (en el que alguna vez nos hemos encontramos), recordad el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptad que -en tanto no bajemos los brazos - ni abandonemos por no "ver" el resultado esperado, sí está sucediendo algo en nuestro interior: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Qué fácil resulta a veces perder la fe en nosotros cuando los plazos no se ajustan a nuestras exigencias… Cuántos sueños a punto de germinar hemos dejado en el tintero… Te propongo reflexionar sobre nuestra espera, ese cultivo paciente y provechoso que hará que germine en nosotros una vida de largas raíces y la flexibilidad necesaria para alcanzar la excelencia.
