
En este delicioso cuento del Bhagavad Gita... encontramos un pequeño espejo, que a menudo nos hace reencontrarnos con nuestros miedos, esos que a veces no nos dejan avanzar, y nos regalan la oportunidad de repensar nuevo qué y quiénes somos.
EL ÁGUILA PATO...
Había una vez una familia de patos que vivía en un estanque. La madre pata estaba empollando huevos, cuando de pronto apareció un huevo totalmente distinto a los que tenía. "!Qué huevo grande y diferente es éste", se dijo.
Pero decidió continuar empollándolo junto a los demás.
Al cabo de un tiempo, los patitos salieron al mundo, todos amarillos salvo uno, el que provenía del huevo diferente: éste era negro y más grande; no parecía provenir de la misma familia que los patos. !Y es que en realidad se trataba de un águila!.
El águila se crió junto a los patitos y cada tanto se acercaba a la madre pata y le decía: "Mamá, !quiero volar!. Pero la gente le respondía: !Los patos no vuelan!". El águila insistía, pero la pata le volvía a repetir: "Los patos no vuelan".
Pasó un tiempo. El águila siguió viviendo junto a los patos, comiendo la misma comida y criándose de la misma manera, hasta que un día, ya adulto, le dijo una vez más a su madre: "Mamá quiero volar!" Y una vez más la pata le volvió a contestar: "¿Cuántas veces te voy a decir que los patos no vuelan?"
Y esa águila, nunca voló Extraído del Bhagavad Gita
A veces también tenemos la sensación de que no se nos da la oportunidad de volar por si mismos. El miedo y mil excusas, nos hacen creer que somos "patos" y por lo tanto es lo que hay, nuestra realidad. Los miedos pueden con nosotros de nuevo.
Pero en algún sitio, en algún rincón guardado con seguridad tenemos el coraje y la determinación de intentar echar el vuelo y comprobar si somos patos o por el contrario... águilas
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